Los Marichalar, definitivamente se acabó el amor

Y colorín colorado...

22:01 (25-11-2009) | 16

"Y los hombres nos equivocamos, y los príncipes también..."

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Es tan difícil. Sólo Dios lo sabe. Y los hombres nos equivocamos. Y los Príncipes también. La Infanta Elena y Jaime de Marichalar se casaron el 18 de marzo de 1995 en Sevilla; una boda que ponía sello final a una historia de amor que había comenzado en 1993, cuando la Infanta Elena se trasladó a París para realizar un curso de Literatura Francesa. En la capital del Sena conoció al que dos años después se convertiría en su marido, Jaime de Marichalar.

El amor de su vida estaba realizando sus prácticas financieras antes de iniciar su andadura profesional en la banca privada. Se dijo en esos años que su común pasión por la hípica fue lo que les había unido, aunque otros aseguran que fue el destino que caprichosamente quiso que sus vidas se cruzaran. Su noviazgo, que se desarrolló la mayor parte en París, fue todo un ejemplo de discreción. No hubo casi fotografías de la pareja hasta el mismo día del anuncio de su compromiso matrimonial, el 23 de noviembre de 1994. Y es que hay situaciones en las que las parejas se encuentran en una terrible encrucijada.

Unas lo resuelven con amor, con paciencia, con miradas al alma en donde vuelven a reencontrar aquello que en un principio fue. Otras no encuentran tan fácilmente la solución a ese amor para toda la vida que se prometieron ante el altar. Y a ambas parejas hay que entenderlas. A nadie le gusta separarse, a nadie. Y lo han intentado. Y la Infanta Cristina ha peleado por el amor de su hermana. Y la Reina ha rezado. Y el Rey también. Pero hoy no tiene marcha atrás. De mutuo acuerdo se dicen adiós. Muchos pensarán que teniéndolo todo deberían haber resistido. Y yo les digo que sin amor no tenemos nada. Y ellos saben que no era posible la reconciliación.

¿Las razones? Tan sólo la Infanta Elena y Jaime de Marichalar han encontrado esa importante razón. A los demás, ¿qué nos importa? La Infanta Elena por sus convicciones personales y también como hija de los Reyes de España, tramitará el proceso de su anulación en la Sede del Palacio de la Cancillería del Vaticano y así demostraría que su matrimonio fue nulo. Y es que la Iglesia no cierra siempre las puertas. Han sido 12 años y medio de vida matrimonial y con dos hijos, Felipe y Victoria, que vivirán con su madre y al separarse de mutuo y común acuerdo podrán ver a su padre en todo momento. Y así debería ser siempre. Sevilla se pondrá triste y las campanas de la catedral quizás suenen durante unas horas quejosas… ellas celebraron por todo lo alto el "sí, quiero" más romántico de los tiempos… No ha sido posible el lazo final… no ha sido posible celebrar la Navidad en familia… no ha sido posible porque el amor se marchó… Pero como la vida misma, este cuento se ha acabado



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