
Ambas son licencias que garantizan que se cumplan los derechos del autor sobre su obra, sin embargo, una promueve la libre distribución y otra el uso comercial.
Proteger sus propios derechos sobre una creación es una de las mayores preocupaciones de los creadores, que cuentan con diversas opciones para garantizar que se respetan sus derechos como autor.
¿Qué son los Derechos de Autor?
La serie de reglas que lo componen deriban del derecho continental europeo y se trata de una serie de reglas que protegen al creador, siendo de concepción dual: ampara los derechos patrimoniales y morales.
La parte moral está compuesta por aquellos derechos que una persona tiene de forma intrínseca sobre sus propias creaciones, resguardando el aspecto moral de la creación o reconociendo la personalidad dentro de la obra entre otros. De esta parte se encarga, por ejemplo, el Registro de la Propiedad Intelectual, que también puede emplearse como prueba de autoría y, por lo tanto, de derechos intrínsecos sobre la obra.
Por otra parte, incluye los derechos patrimoniales del creador sobre su obra, es decir, los beneficios económicos que puede recibir por su trabajo. Este concepto no contempla que el autor “venda” su creación intelectual como tal, si no únicamente sus derechos de distribución, reprodución y similares, por los que podría recibir una compensación económica.
¿Qué es el Copyright?
Literalmente, Copyright se traduce al castellano como Derecho de Copia, y es un tipo de licencia para regular la parte patrimonial de los Derechos de Autor.
El Copyright se basa en la idea de que un creador negociará con una sociedad en busca de un bien común, es decir, da por hecho de que la creación será utilizada con fines lucrativos. Así, la sociedad otorgará al autor, de forma temporal y limitada, el manejo y disposición de los beneficios generados por el uso de la obra con fines comerciales. Además, al tratar la creación como un elemento económico, el propietario puede ceder la posesión a otro mediante regalo, cesión, usufructo, venta...
Controlar todos los usos que pueden darse a una creación es imposible, por lo que las licencias Copyright se limitan a que los aspectos de copia, modificación, distribución y publicación de una obra deban de ser autorizados por el creador.
¿Qué es el Copyleft?
Quizás el modo más sencillo de entender qué es el Copyleft es explicando el juego de palabras anglosajón que es este término. En primer lugar, left significa izquierda, mientras right significa derecha. Por lo tanto, el Copyleft parece ya desde la terminología definirse como lo contrario del Copyright. Sin embargo, left también es el pasado simple del verbo leave, que según Wordreference.com significa permiso o licencia.
Por lo tanto, es fácil deducir que las licencias Copyleft permiten que cuando una persona recibe una obra pueda utilizarla, modificarla y redistribuir el propio trabajo y las versiones derivadas del mismo, permitiendo o no el uso comercial de estas y controlando los derechos que quiera ceder el autor original.
Este tipo de licencias tienen su origen en el mundo de la informática, y fueron concebidas por los creadores de software libre, como programas o sistemas operativos gratuitos, para evitar que una sociedad pudiese privatizarlo. Este tipo de licencias, en un principio, se concibieron para permitir la copia, uso, distribución y modificación de la copia que se liberará, incluso cuando esta haya sido modificada por otros.
Sin embargo, con el avance de las nuevas tecnologías, y el uso masivo en internet de este tipo de licencias, esta concepción idealista ha ido cambiando para adaptarse mejor a los intereses de los usuarios.
¿Son opuestos Copyright y Copyleft?
Aunque pueda parecerlo por la divergencia entre ambas, no son excluyentes. Si bien es cierto que las licencias Copyleft se concibieron para distribuir copias normalmente gratuitas y las Copyright para garantizar que el autor controlará el uso y será el receptor de parte de los beneficios económicos que su obra pueda generar, una misma obra puede estar amparada por ambos tipos de licencia.
El autor de un blog, por ejemplo, puede ceder el uso de su obra con una licencia Copyleft poniendo como condición que esta copia y distribución no tenga fines lucrativos. Por lo tanto, si una editorial le propone publicar las entradas de su blog en una antología y venderlo, el mismo autor puede registrar bajo licencia Copyright los mismos contenidos, sin que ninguna de las licencias pierda validez.
¿Qué valor legal tienen las licencias?
Tanto las licencias Copyright como las Copyleft son, por así decirlo, un registro que certifica que una obra ha sido atribuida a su autor, y los usos que este ha decidido permitir para el empleo de su creación. Por lo tanto, se trata de un respaldo si el autor desea emprender acciones legales contra un infractor de alguna de las características de la licencia que ampara una obra.
Dado que las licencias Copyright se utilizan principalmente para la explotación económica de la obra existe la creencia de que estas son más relevantes a la hora de presentar ante un juzgado. No es cierto ya que ambos tipos de licencia son válidos ante un juzgado, siempre influenciados por la normativa referente a los Derechos de Autor que impone cada país.
Denunciar el caso ante las autoridades y emprender o no el proceso legal dependerá, en cualquier caso, del titular de la licencia.
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