• Imprimir
    Enviar
    14 COMENTAR
  • Zapatero se enfrenta a uno de los momentos más críticos de su mandato. EFE
    Evolución
    Diagnóstico económico: estancamiento
    14 comentarios Iratxe Machobas

    Los expertos coinciden en que el PIB está atascado y tardará en crecer con fuerza. El mercado laboral amenaza con sufrir una década perdida. La recaída puede evitarse, pero la salida de la crisis está lejos.

  • En agosto de 2008, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, comparecía tras un Consejo de Ministros extraordinario sobre economía para afirmar que habíamos entrado en una fase de "estancamiento". En lugar de estancarnos, el PIB caía en picado, el paro se había disparado por encima de los 4,6 millones de personas y las cuentas públicas habían pasado de ser un motivo de orgullo para convertirse en un lastre. Es ahora, más de dos años después, cuando se cumple el pronóstico del líder del Ejecutivo. Mientras que países como Alemania vuelven a crecer a tasas elevadas, (avanzará un 3,5% este año y un 2% el siguiente), España sigue atascada.

    El consejero de Economía y Hacienda de la Comunidad de Madrid, Antonio Beteta, utilizaba esta semana una expresión muy ajustada para definir la situación actual: "economía de décimas". Se discute si el Producto Interior Bruto (PIB) volverá a caer en el tercer trimestre o avanzará de forma mínima –el servicio de Estudios del BBVA se ha sumado a las tesis del Gobierno y considera poco probable que se vuelva a entrar en recesión–, pero en lo que todos parecen estar de acuerdo es en que la economía está atrofiada y que sigue sin crecer lo suficiente para crear empleo.

    Xavier Mena, catedrático de Economía y profesor de la escuela de Negocios Esade considera que "no debemos engañarnos" con el hecho de que el PIB crezca de forma mínima en tasa intertrimestral en la segunda mitad del año. "Hemos caído desde el techo y ahora estamos arrastrándonos por el suelo", resume.

    En su opinión, la economía va a tener unos resultados "muy mediocres" en los próximos meses, sobre todo si se comparan con los de países como Alemania. Sólo Grecia, Irlanda o Portugal, que ayer anunció nuevas medidas de ajuste, están peor en Europa. Mena recuerda que la visión oficial de crecimiento para 2011, del 1,3% no es compartida "por ningún analista" y advierte de que "o nos remangamos todos y hacemos sacrificios" o los próximos 18 meses estarán también marcados por los malos datos económicos, lo que podría retrasar hasta 2013 la consecución de un crecimiento sólido con creación de empleo.

    Por su parte, el economista Emiliano Carluccio, del Instituto Flores de Lemus, considera que la economía seguirá previsiblemente estancada también en 2011 y recuerda que los principales bancos de inversión dan un crecimiento medio para España de tan sólo el 1% en los próximos cinco años.

    El Instituto no ha modificado sus previsiones, que apuntan a una recaída del PIB en la segunda mitad de este año, ya que no comparte el optimismo del Ejecutivo sobre la evolución del consumo.

    En cualquier caso, Carluccio dice así: "Quedarse en cero, crecer una décima o caer otra es algo irrelevante", cuando el problema sobre cuál será el modelo productivo que debe tomar el relevo a la economía del ladrillo sigue sin estar resuelto y se ha aparcado. "Ahora parece que se vive el día a día", señala, tras apuntar que el proceso de reducción de la deuda de las empresas y las familias españolas tras el crecimiento desorbitado de los últimos años retrasará la salida de la crisis . Hasta 2013 o 2014 España no volverá a su crecimiento potencial, y eso si consigue asentar un nuevo modelo de crecimiento, señala.

    El probable plan B

    La debilidad de la recuperación, el argumento que han utilizado las agencias de calificación para despojar a España de la deseada triple A, la máxima nota que se otorga a la deuda soberana, es también la premisa de la que parten quienes creen que España se verá abocada a poner en marcha un plan B con nuevos ajustes para cumplir con el objetivo de reducción del déficit.

    La mecha la prendió el gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, al afirmar que el Gobierno debería estar preparado para adoptar medidas de contingencia si se incumplen las previsiones. Más tarde se han sumado el Servicio de Estudios del BBVA o el FMI. En opinión de Mena, sería bueno que el Ejecutivo prepare un plan B de forma discreta, porque para reducir el déficit al 6% en 2011 "habrá que meter mucha tijera y no se puede recortar cada año la inversión pública en un 30%".

    Analistas Financieros Internacionales (AFI) o la división de banca privada del Santander (Banif), también han cuestionado esta semana que la administración pública esté en condiciones de reducir sus números rojos al ritmo al que se ha comprometido con Europa y pasar del 11,2% de 2009 al 6% en 2011.

    No obstante, Carluccio resta gravedad a la posibilidad de que tengan que adoptarse nuevas medidas de ajuste y apunta que todavía hay margen fiscal para realizarlas. Reducir el agujero de las cuentas públicas en 5.000 o 6.000 millones no sería excesivamente complicado incrementando la fiscalidad de los carburantes a nivel europeo o introduciendo el copago en los servicios sanitarios, señala como ejemplo.

    El paro no da tregua

    Las perspectivas para el mercado laboral son también desalentadoras. El director gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Dominique Strauss-Khan, dejó claro hace unos días que la crisis no acabará hasta que el paro no se reduzca de forma significativa y el Gobierno admite ya que ni este año ni el siguiente se producirá la esperada remontada. Hace unos días, el propio Zapatero reconocía que no será hasta 2012 cuando la economía presente un crecimiento "vigoroso". Las previsiones de gran parte de los analistas sitúan la tasa de desempleo por encima del 20% todavía en 2011.

    Según Carluccio, la tasa de paro "no volverá a caer por debajo del 10% al menos en una década". Mena tampoco es más optimista y señala que el porcentaje de desempleados se mantendrá en torno al 14-15% hasta finales de la década.

    De momento, la reforma laboral aprobada por el Gobierno no está dando resultados visibles. En el mes de septiembre el desempleo aumentó en algo más de 48.102 personas –algo que sucede habitualmente cuando se produce el fin de la temporada alta en el sector del turismo–, pero el porcentaje de contratos temporales firmados superó el 91% del total, cosa que cuestiona sus efectos para reducir la dualidad del mercado laboral. Mientras, la lucha por el control de la CEOE retrasa la reforma de la negociación colectiva, que los expertos consideran clave para dinamizar el mercado del empleo. Otra de las tareas pendientes es la modificación de las políticas activas y la protección por desempleo le corresponderán al sucesor de Celestino Corbacho al frente del Ministerio de Trabajo.

  • TEMAS RELACIONADOS: Política económicaBanifBBVACelestino CorbachoEstacamiento económicoReforma laboralZapatero

  • Imprimir
    Enviar
    14 COMENTAR
PUBLICIDAD



Para comentar debes registrarte

Si quieres entrar en el debate debes estar registrado en nuestra comunidad.


Si ya lo estás, debes iniciar sesión.


Si aún no lo estás, regístrate aquí.


Recuerda que tu comentario puede ser votado por el resto de los usuarios que estén registrados.


Revisa nuestras normas de conducta si no quieres que tu comentario sea moderado. Acceder al manual.


Sepa más sobre nuestra política.

PUBLICIDAD