
El líder de UGT hizo estas declaraciones tras entregar hoy oficialmente la convocatoria de huelga general junto al secretario general de CCOO, Ignacio Fernández Toxo. Las últimas medidas para reducir el déficit y la criticada reforma laboral son las principales causas del enfado de los sindicatos. UGT ha lanzado una campaña de movilización con el Chikilicuatre como protagonista.
Los sindicatos CC OO y UGT han registrado este martes ante el Ministerio de Trabajo e Inmigración y resto de administraciones públicas el preaviso de huelga general para el 29 de septiembre, dos días antes de que se apruebe definitivamente la reforma laboral en el Congreso de los Diputados.
El quiebro en el discurso del Gobierno, las últimas medidas para reducir el déficit y la criticada reforma laboral son las principales causas del enfado de los sindicatos, que convocaron el paro el pasado 15 de junio, un día antes de que el Ejecutivo aprobara la norma por decreto en el Consejo de Ministros.
El malogrado diálogo social obligó al Gobierno a romper las negociaciones con patronal y sindicatos el pasado 10 de junio, tras una reunión de más de diez horas en la que fue imposible acercar unas posturas distanciadas desde hace meses.
Apenas seis días después, el Gobierno aprobó por decreto una reforma que finalmente acabó por extender el uso del contrato de fomento del empleo estable, con una indemnización de 33 días por año trabajado, y modificar las causas económicas del despido objetivo, facilitando a las empresas las indemnizaciones de 20 días en tiempos de crisis.
Estas modificaciones son las que menos gustaron a los sindicatos, que desde el principio han considerado la norma "lesiva" para los derechos de los trabajadores y contraproducente para avanzar en la recuperación económica.
El malestar sindical creció al paso de la reforma por el Congreso, donde el PSOE pactó con el PNV el endurecimiento de la concreción de las causas económicas del despido objetivo y aceptó la petición de CiU de reformar la prestación por desempleo para mejorar su vinculación a las políticas activas, entre otras cosas.
Los cambios del Senado tampoco gustaron a las centrales sindicales, sobre todo la reducción de 100 a 30 días del 'periodo de gracia' con el que cuentan los trabajadores para rechazar cursos de formación sin ser penalizados, un cambio que el PSOE logró pactar con todos los grupos parlamentarios, incluido el Partido Popular.
Ahora, la reforma tiene que atravesar un último trámite el jueves, dos días después de que los sindicatos registren el preaviso de la primera huelga general convocada al Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero, que ha perdido la confianza de Cándido Méndez e Ignacio Fernández Toxo.
Pero no será hasta finales de mes cuando Zapatero tenga que hacer frente a una huelga que ha intentado evitar a toda costa, ya que los sindicatos prefirieron dejarla para después del verano. Sí coincidirá con la presentación de los Presupuestos del año que viene, uno de los retos más importante del Ejecutivo socialista, que también ha perdido apoyos en el Parlamento.
Además, coincidirá también con los últimos días de Celestino Corbacho al frente del Ministerio de Trabajo, ya que abandonará el Departamento que dirige desde 2008 para acompañar a José Montilla en las listas del PSC, después de haber sido duramente criticado.
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