
Desde el Gobierno aseguran que es irracional la caída de los mercados, pero los inversores, que se juegan su dinero, desconfían totalmente de la economía nacional y han puesto en España el cartel de "se vende".
El temor de los inversores a una crisis fiscal elevan un 50% la compra de los seguros que protegen los bonos públicos que emite el Gobierno. Las contrataciones que miden el coste de asegurarse ante el riesgo de impago han rebasado por por primera vez los 73.000 millones de euros. Y es que la percepción del riesgo de impago de la deuda pública española a cinco años alcanzó un nuevo máximo histórico desde la entrada en vigos del euro después de que los seguros contra impago de crédito (credit default swap o CDS) tocaran hoy los 182 puntos en su cotización intradiaria, arrastrados por el deterioro de la confianza en la evolución de la deuda de Grecia y Portugal, cuyos seguros contra impago también registran niveles récord.
De este modo, el coste de asegurar una emisión de bonos de España a cinco años se eleva a 182.000 euros anuales por cada diez millones de euros de deuda, frente a los 170.200 euros que costaba al cierre de la sesión de ayer. En el caso de Grecia, los CDS se encuentran en el nivel récord de 445 puntos, al igual que los de Portugal.
"Hay mucha confusión y volatilidad", señalaron a Europa Press fuentes de CMA Datavisión, después de la escalada registrada en el precio de los seguros contra impago de deuda y en los diferenciales de deuda de los países agrupados bajo el acrónimo anglosajón PIGS (Portugal, Irlanda, Grecia y España) ante la incertidumbre sobre sus finanzas públicas.
En el caso del bono español a 10 años respecto al 'bund' alemán el diferencial se ampliaba hoy hasta los 101 puntos básicos, mientras en el caso de los bonos griegos alcanzaba los 368,5 puntos básicos y el portugués los 174,4 puntos.
El pasado miércoles, Portugal sólo fue capaz de colocar en el mercado 300 millones de euros de una emisión de deuda a doce meses, frente a los 500 millones de euros inicialmente previstos, mientras que en el caso de España el Tesoro Público adjudicó ayer 2.517 millones de euros en bonos a tres años, pero se vio forzado a subir la rentabilidad hasta el 2,662%, medio punto más respecto a la subasta anterior.
El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Jean Claude Trichet, centró la mayor parte de su rueda de prensa posterior a la decisión de ayer sobre tipos de interés a instar a los gobiernos de la zona euro a cumplir con el Pacto de Estabilidad y Crecimiento y a llevar a cabo las reformas estructurales y las medidas de recorte del gasto necesarias para cumplir con los objetivos de déficit contemplados en dicho acuerdo.
España, contra las cuerdas
De mantenerse el diferencial español con Alemania a lo largo del ejercicio, como sostienen entidades como Caja Madrid, ello supone un coste adicional que se sitúa entre 1.500 y 2.000 millones de euros para el Tesoro. Hay que tener en cuenta que las tres cuartas partes de la deuda española la componen bonos y obligaciones, por lo que lo relevante son este tipo de emisiones.
Y en la subasta de ayer, a modo de aviso para navegantes, el Tesoro se vio obligado a aumentar la rentabilidad de los bonos a tres años en cerca de medio punto porcentual, lo que da idea de las tensiones existentes en los mercados de deuda. Al menos, la demanda de títulos fue superior a la oferta, lo que significa que hay liquidez en el mercado. Sin embargo, el Tesoro se vio forzado a situar la remuneración de los bonos en el 2,63%, lo que supone un serio revés para las cuentas públicas y, por ende, para los contribuyentes.
No se trata de un fenómeno aislado. Desde que el presidente Zapatero estuvo en Davos (Suiza) el pasado jueves, la rentabilidad de las emisiones del Tesoro no ha dejado de crecer, también en los plazos más cortos, que se habían mantenido alejados de las tensiones. En el caso de las letras a 12 meses, la rentabilidad ha pasado en apenas una semana del 0,80% al 0,90%, mientras que los bonos a 5 años, según datos del Banco de España, se ha pasado de un 2,91% al 3,06%. En las obligaciones a diez años, el incremento ha sido algo menor, pero alejándose del bund alemán Hoy el Gobierno germano paga un punto menos que el español cada vez que vende un activo a 10 años.
Según un experto que prefiere no identificarse, lo que está pasando es que los inversores extranjeros “han puesto el foco sobre España”, y aunque probablemente se esté sobreactuando (algo consustancial al propio funcionamiento de los mercados), lo cierto es que la tormenta no parece que vaya a amainar a corto plazo. “Los inversores están viendo un creciente deterior de las cuentas públicas, y esa es una mala señal”, insiste.
El profesor Luis Garicano, de la London School of Economics, va más allá, y en un artículo publicado en el blog "Nada es gratis" asegura que además de los problemas presupuestarios, España tiene un problema de transparencia. Sostiene, en concreto, que “nadie se puede creer que con más de 1,5 millones de viviendas vacías los precios hayan caído sólo un 13 pro ciento”. Esto al inversor extranjero, asegura, “le parece que tiene que ser fraudulento”. Los precios, afirma, “tienen que caer como en Phoenix o en Miami, el 50%, y esto tiene que aparecer en los balances de cajas y bancos”.
Las dudas, sin embargo, no acaban ahí. Como señala un especialista, no hay que descartar que las agencias de calificación pongan la calificación de España con perspectiva negativa, lo que supondría un golpe importante a la credibilidad del país. “Si Moody`s lo ha hecho con EEUU, ¿por que no lo va a hacer con España?”, se pregunta.
La deuda como problema
Sea por una cosa o por la otra, o por las tres, lo cierto es que la deuda vuelve a ser un problema. Aunque el Tesoro ha podido colocar todas sus emisiones, ha tenido que pagar más, y eso explica que en 2010 tenga que destinar a este fin -si se cumplen las previsiones- nada menos que 23.200 millones de euros, lo que representa un incremento del 33% respecto del año pasado.
No es este, desde luego, el peor de los escenarios posibles. El Gobierno estima en su reciente Programa de Estabilidad que el servicio de la deuda costará en 2013 el 3,1% del Producto Interior Bruto. O lo que es lo mismo, alrededor de 30.000 millones de euros en precios constantes (sin inflación). La cifra es todavía inferior al 5% en que se llegó a primeros de los años 90, pero hay que tener en cuenta que por entonces los tipos de interés que se veía obligada a pagar España para atraer capital extranjero eran estratosféricos.
En 2013, y según esas mismas proyecciones, el nivel de deuda pública será equivalente al 74,1% del PIB, prácticamente el doble que el nivel que existía al comenzar la crisis económica.
Un fuerte aumento de la deuda y una elevada tasa de desempleo son, en cualquier caso, un cóctel explosivo, toda vez que ambas partidas absorberían prácticamente la tercera parte de los gastos no financieros del Estado (donde se incluye el servicio de la deuda).
Según aparece en la ley de Presupuestos, el endeudamiento del Estado se situará al acabar este año en 556.600 millones de euros, y a esta cantidad hay que sumar el endeudamiento de comunidades autónomas y ayuntamientos.
TEMAS RELACIONADOS: Inversión
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Si quieres entrar en el debate debes estar registrado en nuestra comunidad.
Si ya lo estás, debes iniciar sesión.
Si aún no lo estás, regístrate aquí.
Recuerda que tu comentario puede ser votado por el resto de los usuarios que estén registrados.
Revisa nuestras normas de conducta si no quieres que tu comentario sea moderado. Acceder al manual.