
La presidencia española se ve envuelta en una delicada situación por la economía de España, a la altura de Grecia según el G-7. Los 27 debatirán sobre la salida de la crisis y la puesta en marcha de medidas para que la recuperación sea estable.
Los graves problemas que atraviesan Grecia, Portugal, Irlanda y España siguen preocupando a los máximos dirigentes de la Eurozona y del conjunto de los 27 de la Unión Europea. El próximo 11 de febrero los altos ejecutivos abordarán la situación económica, más después del desplome bursátil de la última semana y de los disparados diferenciales de los bonos a diez años de estos países con respecto al alemán.
La cumbre extraordinaria, la primera convocada y presidida por el
presidente permanente de la UE, Herman Van Rompuy, no se celebrará en el moderno edificio oficial del Consejo Europeo sino que se traslada a
la biblioteca Solvay, una construcción de 108 años de antigüedad situada en un parque próximo a la sede de la Eurocámara. El objetivo es lograr que los líderes, que sólo estarán acompañados por un asesor, discutan de forma más libre en un entorno íntimo, según explicaron fuentes diplomáticas.
La cumbre irá precedida de un desayuno de trabajo de Van Rompuy, Zapatero y Barroso.
Los líderes europeos intentarán acelerar la salida de la recesión y el ritmo de consolidación fiscal y empezarán a diseñar el nuevo plan económico de la UE para los próximos 10 años que debe sustituir a la fallida estrategia de Lisboa. Del cómo se haga dependerá la ansiada recuperación sostenida y no débil como advierten los organismos oficiales.
Tras el fracaso de la cumbre de Copenhague, los Veintisiete retomarán el debate del cambio climático. Cabe destacar que la delegación comunitaria quedó excluida del acuerdo de mínimos que cerraron EE.UU y China.
No obstante, también se buscarán acuerdos para mejorar los mecanismos de actuación ante una emergencia humanitaria, como la vivida con el terremoto de Haití.
La sesión matinal del encuentro, que comenzará a mediodía, se concentrará en la situación económica. El comisario de Asuntos Económicos, Joaquín Almunia, se mostró convencido el pasado miércoles de que, aunque formalmente la crisis de Grecia no está incluida en el orden del día de la cumbre, los líderes europeos la discutirán en el contexto del debate sobre la salida de la crisis y la necesidad de corregir los enormes déficits y deudas que arrastran la mayoría de países de la UE.
Según fuentes diplomáticas, estos problemas serán el "telón de fondo" de los debates de los líderes.
Almunia desencadenó una fuerte polémica al asegurar que España y Portugal comparten "problemas comunes" con Grecia como la constante pérdida de competitividad, el elevado déficit público y las necesidades de financiación exterior. Este mensaje de alerta ha sido corroborado este domingo por el G-7.
Las declaraciones del comisario, fuertemente criticadas tanto por el Gobierno español como por el portugués, no iban mal encaminadas. Las advertencias de los organismos oficiales como de voces autorizadas, como el premio Nobel de Economía, Paul Krugman, -tan admirado por Zapatero- ya hacían presagiar un desplome en la renta variable española, más después de las improvisaciones del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero sobre una reforma laboral aún sin concretar.
Además de los problemas financieros de los países de la UE y de las medidas para acelerar la recuperación, los jefes de Estado y de Gobierno comenzarán a debatir la nueva estrategia económica de la UE de aquí a 2020. Se trata de fijar una serie de objetivos comunes que impulsen una modernización del tejido productivo europeo y de diseñar mecanismos para garantizar su cumplimiento.
Por su parte, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ha admitido que el fracaso de la estrategia de Lisboa se debe a que los objetivos que se fijaron (como aumentar la tasa de empleo al 70 por ciento de la población o incrementar la inversión en I+D hasta el 3 por ciento del PIB) no se han cumplido porque eran sólo indicativos y no vinculantes. Por ello, Zapatero defendió que los nuevos objetivos económicos deben ser vinculantes y que tienen que introducirse "medidas correctivas" para los países incumplidores.
Las propuestas de Zapatero fueron mal acogidas por Alemania y Reino Unido, que han manifestado su rechazo a cualquier tipo de sanción. Pero en su discurso ante el pleno de la Eurocámara el pasado 20 de enero, el presidente del Gobierno había defendido de nuevo la posibilidad de imponer sanciones porque es una posibilidad que ya existe en la legislación de la UE, por ejemplo en el Pacto de Estabilidad y Crecimiento (PEC) y "funciona".
El debate de los líderes europeos sobre la 'estrategia 2020' se basará en dos documentos de propuestas. El primero, presentado por el presidente de la Comisión, José Manuel Durao Barroso, se centrará en los objetivos.
El segundo ha sido elaborado por Van Rompuy y abordará la cuestión de cómo reforzar la coordiación de políticas económicas.
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