Veintiocho años después llegaba la libertad a Berlín
Lo contaba Lech Walesa en una entrevista a LA GACETA: “Todo empezó en los astilleros de Gdansk”. Las huelgas de agosto de 1980, provocaron “la primera brecha en el Muro” señala Adam Michnik.
Ese fue el prólogo de la histórica escena vivida por los berlineses del Este y el Oeste la noche del 9 de noviembre de 1989.
Nadie lo podía imaginar cuando el primer paso de Gdansk. El Pacto de Varsovia tenía destacados más de 200.000 soldados en Polonia y gobernaba Breznev en la Unión Soviética.
Pero el nombramiento del Papa Wojtyla, había servido para incubar un proceso que terminó con el comunismo en menos de una década.
El trío de la libertad
Lo explica John O’Sullivan, ex director adjunto de The Times, en el libro El presidente, el Papa y la Primera Ministra. Sin el antecedente polaco, poco habrían hecho Reagan y Thatcher para dar jaque mate a la URSS.
Dos factores explican la labor de zapa polaca contra el sovietismo. La amalgama de catolicismo y patriotismo de un pueblo mártir; y su traducción en forma de lucha sindical (el sindicato Solidaridad).
Aunque Reagan ya no estaba en el poder cuando cayó el Muro (dejó la Casa Blanca diez meses antes), su contribución, entre 1980 y 1988, había sido decisiva.
El ex actor había devuelto a América con su revolución conservadora y su reaganomics el orgullo perdido tras la desastrosa gestión de Carter.
En el exterior, Reagan identificó a Moscú como el Imperio del Mal y le apretó las clavijas con el despliegue armamentístico. Según O’Sullivan, tenía prácticamente ganada la Guerra Fría, desde 1983 -en tiempos de Andropov- cuando la OTAN instaló misiles Pershing y de crucero en Europa. De alguna manera, jugaba con ventaja cuando cayó el Muro en 1989.
Margaret Thatcher, por su parte, fue la aliada ideal de Reagan. De hecho, fueron los propios soviéticos los que la bautizaron como la Dama de Hierro.
Por primera vez desde Churchill, un gobernante se definía como “político de convicciones”en lugar de consenso. Echó un pulso a los sindicatos, redujo el peso del Estado en la economía, y exhibió con desperpajo el thatcherismo: libertad económica y raíces cristianas y conservadoras.
El Muro cayó por muchos factores, y el económico fue decisivo. Pero las causas materiales no lo explican todo. Como sintetiza O’Sullivan, “Wojtyla era demasiado católico, Thatcher demasiado conservadora y Reagan demasiado americano”. Cualidades poco útiles en los años 60-70, con un Occidente inseguro, pero que se revelaron decisivas en la segunda mitad de los años 80.
Mientras, el Imperio Soviético era un Hamlet acosado por las dudas. 1989 fue un choque de creencias. Incontestables las de Occidente, contradictorias las del Este. Lo demás, incluida la tenaza armamentística aplicada por Occidente, era consecuencia.
El socialismo real se desmoronaba tras su fachada. La desaparición de Breznev, el último zar soviético, y su sustitución por una gerontocracia apergaminada (Andropov y Chernienko), significó el principio del fin. La llegada de un joven Gorbachov (54 años) aceleró el declive.
Su perestroika perseguía modernizar económicamente el socialismo... pero sólo sirvió para agrietarlo más, Gorbie hizo de aprendiz de brujo: la perestroika provocó el colapso económico y la glasnost (o transparencia), el derrumbamiento del Partido Comunista.
El descontento prendió en los países satélites a finales de los años 80. Ni siquiera se libró la RDA, el orgullo del Este.
La Alemania comunista sufrió dos presiones: la del pueblo contra el Partido y la de las bases del Partido contra su cúpula. Estas últimas querían seguir siendo comunistas, pero reformadas.
Las dos corrientes se materializaron en las manifestaciones de otoño de 1989. Paralelamente las fronteras del Este se vuelven porosas.
Honecker, tarde
El proceso se acelera cuando Erich Honecker, líder de la Alemania comunista, pierde el respaldo de Gorbachov. Honecker había dicho que el Muro, levantado en agosto de 1961 en tiempos de Kruschev, seguiría en pie. Gorbie replicó que quien llega tarde, la Historia le castiga.
El líder germano fue sustituido por el efímero Egon Krenz y el Muro cayó el 9 de noviembre, después de que el portavoz de Alemania Oriental dijera en rueda de prensa que el Comité Central autorizaba la salida al extranjero de ciudadanos del Este.
Se esperaba, pero nadie acababa de creérselo. Esa noche los jóvenes convirtieron el Muro en una fiesta de champán y piquetas, mientras los germanoorientales pasaban al Oeste por unos puestos fronterizos férreamente vigilados sólo unas horas antes.
Ciento noventa y dos personas habían perdido la vida en esos 28 años, por llegar a Berlín Oeste. Delitos por los que sería juzgado Honecker, aunque se libró de la condena por su deteriorada salud.
El régimen más férreo, Alemania Oriental, resultó ser el talón de Aquiles del bloque conunista. Se desmoronó pacíficamente, presa de la ineficiencia. Atrás quedaba un imperio de cárcel, torturas y espionaje.
La poderosa Stasi disponía de 90.000 agentes para vigilar y fichar a los ciudadanos sospechosos. Su sede albergaba 16.000 sacos de fichas de personas espiadas. Y sus tentáculos se extendían a Occidente: el canciller Willy Brandt tuvo que dimitir en 1974, cuando se descubrió que su secretario era espía de Alemania Oriental.
La alegría recorrió Europa esos días. O no toda. Paradójicamente una de las protagonistas de aquel largo pulso, Margaret Thatcher, se mostró reticente. Se oponía a la reunificación y buscó apoyos en Mitterrand para retrasarla. La Dama de Hierro temía que una Alemania poderosa terminara dominando a Europa.
De Breznev a Sinatra
Pero el proceso no tenía marcha atrás. Sobre todo desde que los países satélites dejaron de mirar a Moscú, una vez que el Kremlin sustituyó la doctrina Breznev por la doctrina Sinatra (“A mi manera”) y cada república hizo de su capa un sayo.
Los regímenes comunistas fueron cayendo, como fichas de dominó: Checoeslovaquia, Hungría, Bulgaria... excepto Rumanía dominada por el sanguinario conducator Nicolás Ceaucescu. La matanza de Timisoara (más de 4.000 personas) puso el contrapunto atroz a la Caída del Este. El dictador cayó en la Navidad de ese mismo año y fue juzgado y fusilado por el asesinato de 60.000 hombres.
En los siguientes meses, el Este y Europa entera cambiaron de aspecto, con consecuencias trascendentales: En 1990 se produjo la unificación de Alemania, pilotada por Helmut Kohl; después la atomización de la Unión Soviética, con la espita de las repúblicas bálticas; el putsch de Moscú del verano de 1991, con la disolución del Partido Comunista; y el final del pulso de los dos bloques que había tenido en vilo al mundo desde la II Guerra Mundial.
Acababa toda una era. Y no lo dijo EE UU sino el portavoz ruso Gerasimov, cuando después de una cumbre en Malta manifestó: “La Guerra Fría terminó hoy a las 12’45". No pudo ser más preciso.
7 Comentarios
#7
Pink Floid (no verificado)22:08 | 09 de noviembre, 2009
No me canso de oír "El Muro". Es impresionante, sobre todo si al mismo tiempo veo imágenes de su derribo. Supone la muerte confirmada del sistema comunista en los países socialistas. Lo increíble es que aún hoy haya gente que salude puño en alto y que defienda esas ideas trasnochadas y FRACASADAS. Con esas ideas se arruinaron países que hoy salen de la miseria y del terror.
Valoración de los usuarios: 0 puntos
Vota este comentario:
#6
yo (no verificado)21:17 | 09 de noviembre, 2009
Que VERGÜENZA que este analfabeto vaya diciendo tanta sandeces por el mundo....es tan IGNORANTE este pobre tipo que mejor sería que cuando le pregunten se quede MUDO para siempre!...su ANALFABETISMO PANFLETERO lo lleva grabado a fuego en la frente...no se entera que lo que CAYÓ con el muro fue el COMUNISMO SANGUINARIO ,el que tanto admira??....QUÉ VERGÜENZA!!
Además de HIPÓCRITA y CÍNICO...no se acuerda de Cuba, Venezuela, Bolivia, Guinea ....donde CAMPAN a sus anchas sus amigos DICTADORES gorilones donde los ciudadanos viven bajo CRUEL BOTA Comunista y tienen el muro de la VERGUENZA instalado en sus países en pleno sigloXXI ???...mejor porque NO TE CALLAS!!!!!
Valoración de los usuarios: 0 puntos
Vota este comentario:
#5
veintidos 3 (no verificado)19:52 | 09 de noviembre, 2009
Hoy se conmemoran los 20 años del derribo del Muro de Berlín y posteriormente la caida del comunismo en Europa que separaba en dos partes la misma ciudad y por ende toda Europa. Fué una de las pocas victorias de la libertad frente la esclavitud que constantemente y desde los poderes establecidos y diversas fórmulas amenazan constantemente a la humanidad. Nuestro deber es estar atentos a la tentación de gobernantes de todas las ideologias de mantener controlado su corralito impidiendo la comunicación y la comparación entre las personas.
Ahora en el mundo están creciendo nuevos muros invisibles y cada vez mas asfixiantes que los gobernantes van colocando bloque a bloque con el fin de impedir la comunicación entre los seres humanos y asi cumplir su deseo del poder que está enfurecido contra las nuevas tecnologías, especialmente Internet que ha sido la verdadera revolución de esta época, creando un sistema de neo-esclavitud para que sus ciudadanos permanezcan bajo su bota. Están en ello y pueden conseguirlo, por lo que no se debe bajar la guardia para que esto no ocurra.
Posemos apuntar como parte de esta estrategia el descubrimiento de la utilización por parte del Gobierno de SITEL para espiar las conversaciones telefónicas de los ciudadanos o los intentos de los gobernantes nacionalistas para imponer su lengua regional en detrimento de la lengua común, la imposición de toda clase de tasas económicas tendentes a impedir la difusión de la cultura en general, bajo la excusa de unos derechos de autor discutibles o la creación de toda clase de organismos para ejercer la nueva censura como el Consejo Audiovisual de Cataluña del que ya Rodriguez Zapatero ha tomado buena nota para extenderlo proxímamente a todo el pais.
Valoración de los usuarios: 0 puntos
Vota este comentario:
#4
K L A U S (no verificado)18:29 | 09 de noviembre, 2009
A la voz "Wir sind das Volk!" (Nosotros somos el pueblo) coreado por miles de alemanes de la República ¿Democrática? Alemana cayó el Muro de la Vergüenza. Con este derribo, impulsado por una idea: LIBERTAD, sin violencia revolucionaria, sin chekistas, sin terror impuesto ni menos con miedo el pueblo subyugado por el comunismo/socialismo derribó ese muro.
UN pueblo unido por UNA idea y con valentía lo logró.
La tan repetida frase vociferada por la izquierda: "El pueblo unido jamás será vencido" demostró la verdad de esa afirmación, mal que les pese.
Valoración de los usuarios: 1 punto
Vota este comentario:
#3
Scotland (no verificado)16:37 | 09 de noviembre, 2009
..... Barkellner ..... bitte ein bit ..... Prost ! .....
Valoración de los usuarios: 0 puntos
Vota este comentario:
#2
AnónimoMark Markus (no verificado)15:09 | 09 de noviembre, 2009
Es, posiblemente, el hecho más trascendente del siglo XX, dejando aparte las dos Guerras mundiales.Es
un acontecimiento que reventó por sí mismo, en el 89. Los propios artífices, como el Presidente de EEUU,
R. Reagan, y la propia Margaret Thatcher, la más reticente, por temor a una Alemania Grande y Unida, que podría hacer sombra al Reino Unido y Juan Pablo II, fueron los impulsores, junto con el Presidente de la Alemania Occidental el Canciller H. Kohl.
Los muros se destruyen con ideas y no con las armas.... ¡Qué palo para el socialimo rampante!...Y que haya gente que aún no se ha bajado del muro?HhaG Un GRAN PALO AL SOCIALISMO
Valoración de los usuarios: 0 puntos
Vota este comentario:
#1
Alcibiades (no verificado)13:45 | 09 de noviembre, 2009
Inconscientemente, vivi parte de ese movimiento anticomunista que empezó a materializarse cuando en agosto de 1989 me encontraba junto con un amigo de vacaciones en Praga.
Y digo inconscientemente porque los medios informativos de aquel pais, nada decian.
Conocimos a dos muchachas checas con las que estuvimos saliendo. Una de ellas hablaba español, y al ver tantos coches con el ovalo de la DDR circular por alli, le pregunte la causa.
Me dijo que Hungria habia abierto su frontera con Austria. Y los alemanes orientales pasaban por Checoslovaquia, llegaban a Hungria, de alli a Austria, y volvian a Alemania, pero a la occidental. Tantos kilometros, para poder llegar a un punto, que en linea recta, y si no existiera el muro de Berlin, podian hacer el recorrido en menos de diez minutos.
Esta chica me comento que estaban hasta las narices del comunismo. Ingenuamente le contesté, que llegaria el dia en que fueran libres. Pero no sabia que pasara tan pronto, ya que al dia siguiente los checos comenzaron a asaltar embajadas de paises occidentales solicitando asilo.
Cuando regresamos a España, fuimos casa de la familia de mi amigo, que veraneaban en Comarruga (Tarragona).
Al vernos llegar, observé como esbozaban un gesto de alivio. Les pregunté el porque, y ya nos contaron lo que estaba pasando.
O sea, que nosotros habiamos estado en plena movida, y no nos enteramos de nada, hasta que no llegamos a España.
Valoración de los usuarios: 1 punto
Vota este comentario:
Escribe un comentario
Para comentar no es necesario estar registrado. Recuerda que tu comentario puede ser votado por el resto de los usuarios que estén registrados. Si tu comentario alcanza 4 puntos negativos, será ocultado. Solo los usuarios registrados pueden votar comentarios. Si aún no lo estás, regístrate aquí.