
Los ciudadanos podrán expresar su opinión en reuniones públicas y en una página web.
Carla Sarabia. París
Era una de las promesas electorales de Nicolas Sarkozy. Y ya se ha hecho realidad. A cuatro meses de las elecciones municipales, el jefe de Estado francés, debilitado por el rosario de escándalos que tiñen una clase política que los ciudadanos no creen merecer, se enfrenta hasta el cuatro de febrero de 2010 a un nuevo reto: la opinión de los franceses ante la cuestión “¿qué es ser francés?”. Según el Consejo Superior Audiovisual (CSA), una significativa mayoría de los ciudadanos, el 60%, se muestra favorable al debate sobre identidad nacional, algo que algunos sectores califican de “operación electoral”.
Las diferentes culturas, religiones e ideologías existentes en Francia, que generan los problemas de integración de las minorías, han sido motivo de debate y de preocupación para los ciudadanos. Ejemplo de ello es el aumento del número de bandas callejeras que se han convertido desde hace más de diez años en una realidad del paisaje criminal francés y que protagonizan lamentables episodios de violencia por las calles de la capital gala o la polémica surgida en torno al uso del burka, que el Gobierno francés considera contrario a la identidad nacional. La dificultad que tienen las minorías para ser reconocidas como ciudadanos franceses se refleja también en elementos cotidianos como el deporte, concretamente el fútbol, donde constantemente se suceden episodios racistas.
Ante la división que generan las diferentes culturas y en una Unión Europea cada vez más abierta, Nicolas Sarkozy quiere que los ciudadanos reflexionen sobre lo que significa ser francés en la actualidad y sobre cómo integrar mejor a la inmigración. Para ello, el ministro francés de Inmigración, Integración, Identidad Nacional y Desarrollo Solidario, Éric Besson, ha inaugurado el “Gran debate sobre identidad nacional”, que se desarrollará en Francia durante tres meses. En palabras del ministro, este debate debe favorecer la construcción de “una visión compartida sobre lo que es la identidad nacional actualmente”. Mediante esta iniciativa, y a través de las aportaciones de los participantes, se pretende “reafirmar los valores republicanos y el orgullo de ser francés”, según ha afirmado Éric Besson.
“Orgullo de ser francés”
El debate consistirá en reuniones organizadas en cada uno de los 96 departamentos y los 342 distritos de Francia, así como en los departamentos territoriales de ultramar. Las reuniones contarán con la presencia de miembros de la prefectura local y con la asistencia de parlamentarios nacionales y aquellos parlamentarios europeos que lo deseen. Los encuentros estarán abiertos, además, a otros movimientos asociativos, profesores y personal educativo, padres y alumnos de todos los cursos, organizaciones sindicales, representantes de la cultura, asociaciones patrióticas. Además, los organizadores podrán abrir estas reuniones al público que desee asistir.
Para aquellos franceses que quieran participar en el debate pero que no puedan desplazarse, se ha creado una página web (www.debatidentitenationale.fr) en la que los ciudadanos pueden, de manera interactiva, responder a las preguntas del cuestionario.
La página web planteará preguntas, expondrá temas de debate, textos informativos, el calendario y las conclusiones de las reuniones departamentales. Los usuarios podrán encontrar en Internet las opiniones personales de los ciudadanos que participan en el debate a través de foros y cuestionarios.
El debate sobre la identidad nacional acaba de comenzar pero más de la mitad de los franceses ya están dispuestos a colaborar y el ministro Besson ya se felicita por la evolución de su iniciativa. “El debate no podrá fracasar”, ha asegurado el titular de Inmigración.
Iniciativa popular
Según la última encuesta publicada en Francia por el CSA, el 60% de los ciudadanos se muestra favorable a este tipo de debate. Además, según esta misma fuente, el 75% de ciudadanos interrogados están de acuerdo con que el himno nacional francés, La Marsellesa, se enseñe a los alumnos en el colegio.
Según otra encuesta realizada por el grupo BVA-Canal Plus, el 64% de los ciudadanos franceses interrogados juzgan que esta encuesta es sobre todo una “operación electoral”, antes de las próximas elecciones municipales que tendrán lugar en marzo de 2010. En este sentido, Marine Le Pen, vicepresidente del Frente nacional ha calificado el debate impulsado por el Gobierno de “estafa electoral para recuperar la mayoría perdida”.
Éric Besson espera todo tipo de reacciones ante la iniciativa sobre un debate de identidad nacional. Desde apoyos masivos hasta críticas violentas. “Que sean positivas o negativas, todas las reacciones de las clases políticas y de la prensa, así como las de personalidades extranjeras, estarán recogidas en la página web”, ha asegurado el ministro francés de inmigración, quien ha anunciado que hará el tour por las embajadas extranjeras en París.
Pero antes de eso, el promotor de la iniciativa pretende movilizar a los parlamentarios de la mayoría para que se organicen reuniones públicas. Jean François Copé y Gérard Longuet, presidentes del grupo Unión por un Movimiento Popular —partido de Nicolas Sarkozy—, en la Asamblea y en el Senado, así como el eurodiputado y presidente de la delegación francesa del Partido popular europeo, Michel Barnier, han apoyado al ministro.
Entre las primeras reacciones —muchas procedentes de la oposición—, Ségolène Royal, candidata socialista a las elecciones presidenciales de 2007, ha apelado a los ciudadanos a “no rechazar este debate” y a “reconquistar los símbolos de la nación”.
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