Mis antiguos lectores en Religión Digital estaban al tanto de las confidencias del cardenal Ottaviani y daban por hecho que, pese a lo que otros dijeran, eran seguros los anuncios de esta cigüeña sobre los cambios episcopales inmediatos.
El de Sevilla ya se ha producido. Y San Sebastián y Oviedo están a punto de salir. Ya lo reconocen todos. Menudo acierto el de los que decían que mis fuentes se habían cegado. Ahí las tienen. Las primicias cumplidas. Y me inauguro en Intereconomía con otra. Don Jesús Sanz Montes y Don José Ignacio Munilla no es que ya estén nombrados, que lo están, y no es que salen esta semana, que salen, es que el próximo sábado, a las doce horas, Oviedo y San Sebastián tendrán dos nuevos y excelentes obispos.
Y de San Sebastián habrá que hablar más pues con la aceptación de la renuncia de Uriarte se da fin a una lamentable etapa iniciada con Setién que casi ha acabado con el catolicismo en las Vascongadas. Ahora ya es posible la esperanza.