Publicado ayer en LA GACETA
Monseñor Fratini, el nuevo Nuncio Apostólico en Madrid, llega con notabilísimo ímpetu. Al que no estábamos acostumbrados. En muy escasos meses ha resuelto Sevilla, Oviedo, San Sebastián, Guadix y Tuy-Vigo. Casi “na”.
Hoy es rumor público que tiene resueltas también, en cuestión de días, Córdoba, Valladolid y Bilbao. Y muy posiblemente Teruel. Para Córdoba todos coinciden en el actual obispo de Tarazona, premio gordo en cualquier lotería episcopal. Pero lo que sería verdaderamente noticiable es el extendidísimo rumor de que el actual obispo de Bilbao, Don Ricardo Blázquez, sería, en escasas fechas, el próximo arzobispo de Valladolid y su obispo auxiliar, Don Mario Iceta, el nuevo `prelado de Bilbao.
De confirmarse lo que es vox populi estaríamos ante la reconfirmación de que, por fin, Roma apuesta por obispos como Dios manda. Don Ricardo Blázquez, ayer presidente de la Conferencia Episcopal Española y hoy vicepresidente de la misma, merece un reconocimiento. No de laureada de San Fernando pero sí que se vea. Le tocó un papel dificilísimo en Bilbao, que excedía a sus capacidades, y lo desempeñó bastante mejor de lo que cabía esperar. Aquello está hoy mejor de lo que lo estaba cuando lo recogió. Pues justo es reconocérselo. Aunque todavía esté muy mal.
Su obispo auxiliar, Don Mario Iceta, es lo que la diócesis y las Vascongadas necesitan para recuperar por lo menos algo de lo que fueron. Si la diócesis de Bilbao queda en sus manos cabe esperar lo mismo que en la de San Sebastián en las de monseñor Munilla. Dos obispos que sólo quieren ser obispos. Nada más y nada menos. Y que son los dos obispos más jóvenes de la Conferencia Episcopal Española.
Muchos años de desgraciados pontificados casi han hecho desaparecer la fe en la región que había sido la más católica de España. Roma parece ser que, al fin, apuesta por el cambio. La esperanza de resurrección es posible.
No puedo, de momento, asegurar que el rumor es ya gozosa realidad. Ojalá pueda hacerlo en breve.